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Sécate las lágrimas

 Julia ha sentido este silencio como un castigo, como un exilio de su propia existencia. Tiene que dejar de sentir, de querer hablar más. Ha cerrado las puertas a las palabras en varias ocasiones con la esperanza de que éso le haga sentir tranquila, feliz con la decisión; sin embargo, sólo deja de lado lo que su alma anhela, deja en aquella puertita cerrada las ganas, la ternura de decir algunas palabras. Pero tampoco es posible que sean escuchadas, entonces para qué se dicen, para qué se escriben si se quedan atascadas en las teclas de la computadora, en la garganta... en la espera de un hola, de un aquí he estado siempre. Éso no existe en ningún espacio de este sistema, no llegaron en tantos años de escritura, de sentir. Hoy Julia, leyendo por la mañana, tratando de evadir una sensación que hace mucho no veía venir; ha cerrado el libro, tomado la taza de café y entre el vapor de la bebida y la nada; el ceño se ha fruncido y las lágrimas han corrido sin reparo. No logro entender p...

Ausente

 He estado por más de tres meses, aquí en silencio, sólo observando las grandes ramas de los árboles moverse en este raro mes de marzo. No hay ese Sol que encandila, no hay esos días que me llevan lejos de aquí. Estoy detenida, sintiendo las gotas delicadas de lluvia sobre mis manos mientras les pongo alimento a las ardillitas que pasean por mi casa y tiran su comedero cada mañana. Deseo dejar los sueños entre los huecos que han hecho esos pequeños animalitos, ya no verte en ellos, no escuchar tu voz suave al hablarme; porque en realidad me pone triste que decidas aún no comunicarte conmigo, como si fuera un ave de rapiña que lastima tu piel, como si fuera un fastuoso tornado que arrasa con tu ser. Pero estoy tan callada que me duele la garganta, tan inmóvil que se estrujan mis oídos.  Pero aquí sigo, tengo cuarenta y ocho y no te olvido.

En silencio

 Hace aproximadamente cinco meses que no escribo, quisiera decir que no sueño, que no recuerdo; pero sería seguir mintiéndome a mí misma y estoy cansada de ello Aquí en el silencio de esta nueva casa, rodeada de árboles me doy cuenta que me extraño

Huir

 Estar aquí, es estar sin nada, haber dejado en mi cama las ganas de huir 

Octubre

 Ha pasado tanto en tan poco, ya es octubre y todo es un Sol suave y una brisa fresca 

Aquel enero

 La mañana pasa ligera entre los cabellos de Julia, ha abierto la ventana de la camioneta mientras maneja desnuda del alma. Se ha cansado de ocultar, de dejar detrás de ella los sentimientos que para muchos son absurdos y deberían desvanecerse con el rocío de la madrugada.  Sube al volumen en esa canción que le invade el alma, al llegar al momento que decidió olvidarlo todo, al instante en el que comenzó a escribir una nueva historia, llenita de dolor por la pérdida que ella misma decidió, por el amor que ella misma decidió dejar detrás de sus lágrimas; optó por abandonar la esperanza que se había convertido en una batalla por mantenerlo a su lado. Aquel enero, estaba en silencio, sólo los sollozos ahogados entre sábanas podían escucharse. Recién había puesto un límite a ella. En páginas anteriores habíamos escrito que el alto lo había puesto a Enrique y su amor indeciso; sin embargo, ahora entendemos, que aquella decisión era más un rescate a su amor propio, una solución al c...

Convicción

 Aquí me quedo, por decisión propia, de allá me voy por amor propio. Cierro la boca, enfoco la mirada y no recuerdo ni los labios que dejaron de hablar