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Te beso

  Qué difícil haces olvidarte, llevo muchos días, muchos meses… mucho tiempo queriendo no pensarte, no sentirte. Tus manos ásperas aún sostienen mis manos mientras sueño contigo;  me tocan lentamente al momento que susurras secretos, me quedo callada esperando que tu respiración deje entre la noche un recuerdo que nombrar cuando despierte. Te aferras a mi cuerpo segundo a segundo, me brindas calor y la certeza que necesito; de que esta vez, no te irás.  Las horas pasan entre el sueño y el espacio se detiene para nosotros, se ha portado intangible, se ha sostenido para que nuestros besos se sientan traspasando la dimensión cuando el Sol aparezca tras los árboles. Nos da la oportunidad de aquí amarnos, detiene todo para tocarnos. Has venido  como tantas noches, sólo a recordarme que no te has ido, para decirme que no nos hemos olvidado. Un te amo, se sostiene entonces en tus resecos labios y entonces los beso. Al paso del tic tac, sólo despierto. Te has ido, nuevamente...

Historia inconclusa

  Ha sido un largo día, estoy cansada. Hubiera querido quedarme a dormir en el consultorio. Cuántos de nosotros escuchamos mil historias diariamente; historias llenas de dolor y pasión cada día.  Pero dónde podemos realmente hablar sobre  las nuestras? En qué lugar podemos sentarnos y llorar o desesperarnos por no haber logrado ese amor imposible, por ese amor clandestino? Quién puede sostener nuestras manos temblorosas al decir nuestras verdades? Nadie , ésas  sólo se guardan en lo más secreto de los resquicios del sillón, ahí se pierden entre las horas de trabajo, queriendo gritar sollozos y recuerdos. Tantos de ellos que ensombrecen el hoy. 

Seguir escribiendo

 Hoy lleno de secretos sobre la mesa, mi papá lloró  Mi corazón se quebró  Mañana seguiré escribiendo  Descansa 
 Sin forma 

Quedarse sin intentos

 Julia estuvo a dos semáforos de mandar un audio de disculpas añejas, de palabras que seguramente Enrique ya no desea escuchar o que ya no le encontraría ningún sentido.  Por qué disculparse después de tanto tiempo, después de tanto olvido.  Acaso no tiene ya cordura? O quizá si la tuvo y ahora la está perdiendo? Esto ya no tendría caso alguno, también para mí. Han pasado muchos años, han sobrevivido pocas historias para Julia y seguramente para Enrique ninguna. No tiene caso ya. Es necesario que todos las luces se tiñan de verde y dejen sin oportunidad a Julia de activar el dictado en el dispositivo de su camioneta, es necesario llegar al consultorio y revolver la emoción que escucha con la suya, para que si le quedase algún intento, aunque sea mínimo, se aniquile por completo.

Late con lavanda

El humus que se encuentra sobre el pasillo lateral de la entrada de la actual casa de Julia, se encuentra húmedo, la lluvia vespertina ha llegado de manera inesperada. Es primavera, abril para ser exactos; sin embargo, las lluvias matutinas, nocturnas y como el día de hoy, han hecho que el frío llegue sin pausa. Julia, empero, no ha dejado de observar el reloj que pende sobre la pared de la sala.  Ha estado así desde hace varios minutos, escuchando un silencio que le recuerda que la escena que acaba de vivir hace un par de horas, es demasiado conocida para ella. Tan conocida que considera quizá evitar seguir pensando en ello. Pero es imposible, las sensaciones inundan su torrente y le dejan sin energía para moverse. Se pregunta sin consideración: - Es que quizá tengo ganas de llorar-  - No, le respondo desde dentro- Sólo es cansancio, ya has hablado sobre este tema en repetidas ocasiones y no ha sido diferente. Si tan solo las agujas del reloj regresaran al principio de algún ...

Volar

 Has soñado que vuelas? Yo sí, es mi sueño favorito  Y enseñarte a volar también lo fue