Cae la tarde
El viento está llegando conforme la tarde cae, atravieso la avenida; las líneas blancas de la zona peatonal me ayudan a centrarme en el momento presente. De golpe, llega una racha de aire fresco, sabor a lluvia y levanta las hebras de mi cabello negro. Se siente bien, me siento ligera, libre… como cuando tenía catorce; creo que incluso más. Más segura de mí, más libre, más yo. Hoy en día sé quién soy, disfruto observarme a diaria y saberme viva, descubrirme nostálgica, saborear las caricias sin culpa, andar ligera; sí con la carga de las responsabilidades, pero satisfecha y orgullosa de lograr hacerles frente sin molestia. Es agradable estar aquí, haber llegado viva; quizá un poco raspada de algunas curvas, quizá con algunos miedos y cometiendo los mismos errores. Pero haber sobrevivido. Sí, asumiendo que escribir las mismas líneas en el mismo chat; sigue y seguirá siendo quizá una equivocación. El mutismo sigue latente desde el día que no respondí su felicitación en mi cump...