Historia inconclusa
Ha sido un largo día, estoy cansada. Hubiera querido quedarme a dormir en el consultorio. Cuántos de nosotros escuchamos mil historias diariamente; historias llenas de dolor y pasión cada día. Pero dónde podemos realmente hablar sobre las nuestras? En qué lugar podemos sentarnos y llorar o desesperarnos por no haber logrado ese amor imposible, por ese amor clandestino? Quién puede sostener nuestras manos temblorosas al decir nuestras verdades? Nadie , ésas sólo se guardan en lo más secreto de los resquicios del sillón, ahí se pierden entre las horas de trabajo, queriendo gritar sollozos y recuerdos. Tantos de ellos que ensombrecen el hoy.