Sin soñarte

 Me recuerdas?

Yo a ti sí, es interesante. Recordar algunos besos, algunas palabras, tu mirada desesperada porque yo entendiera lo que no podías hacer y que yo veía tan fácil de hacer; tan sólo planteado desde la lupa del amor o la pasión.

La rabieta eterna se ha desaparecido, se ha difuminado entre los colores del corazón roto, se ha escapado entre los años de tu ausencia. He decidido dejar de discutir con la vida y darle la razón a las despedidas, ésas que parecían sencillas y con un mañana, pero sin embargo, fueron tan definitivas como tu silencio.

Ya he entendido casi todo, me he podido mirar al espejo como quien mira abajo del mar con los ojos abiertos. He sido la persona cruda que no quería observar y me he dicho la verdad.

- No era posible que él se quedara, que por más amor o deseo, se habría quedado sin fuerza; dentro de tí, él te amaba- me lo he dicho calladita, sin esperanza de poder gritar más, sin ganas de que  me escucharas, que éso ya ha pasado de lado en mi vida.

Te dejo  ir porque ya te has ido hace muchos años, te dejo ir porque no me amas, porque no me recuerdas, porque no me anhelas, porque no me sueñas. Porque es lo más sano para ti, porque si sigo atrapando tu recuerdo entre mis absurdos sueños, te podría dejar sin suspiro, sin un mañana. Te dejo ir porque te amo, porque no te voy a olvidar, porque te dejo tranquilo como debió ser hace más de una década. Te dejo ya sin vida  en mi mente y en mi alma. Así, parado en aquel callejón, con las  manos metidas en los bolsillos, con los ojos en mi mirada, pero ausente.

Me perdono por haber esperado aquí, sentada escribiendo; pensando que todo podría ser posible si el amor reinara, pero ésto no es un cuento de hadas, es una historia que debe concluir para dar paso a otras. Me perdono por herirte, por desafiarte, por escribirte, por soñarte. Por amarte y esperarte.

Que Dios bendiga tus sueños y los míos.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Ausente

Mientras te olvido