Muchos días y hoy
El cielo se abre y se cierra al ritmo de las respiraciones pausadas de Julia, ha dejado entre suspiros los latidos de su corazón. Los dejó reposando por unos minutos, los subió a las ramas de un sauce llorón, los ha escondido para que nadie los vea, para que nadie los escuche; temiendo que las pulsaciones puedan sacudir algunas de las hojas que penden frágilmente de sus ramas. Deseaba que las nubes dejarán caer unas cuantas gotas que enfriaran el ritmo acelerado de su ser, que rozaran suavemente hasta que silenciaran aquello que pudiera delatarlos. Las nubes que se aparecen sutiles entre los rayos del Sol, dejan ver cercanas a ellas los tonos intensos de un curioso arcoiris. El arco multicolor debería llevar al lugar más lejano esos latidos fuertes que su pecho grita. Debieran ser el camino certero para perder todo recuerdo, para eludir todo reflejo de añoranza. Aquél violeta que se toma de la mano con el azul intenso, debieran sujetar con fuerza lo que el alma de Julia desea suspender...