Sin esperanza

Parece que el tiempo juega sobre mi escritorio, las luces y las sombras que se esconden entre los múltiples relojes que escandalizan el consultorio; han dejado notar sobre los manos de Julia que aquello que pretende sostener se está escurriendo sin reparo 
Lo siente y aunque cierra sus dedos para que no siga fluyendo se está perdiendo aunque las lágrimas broten de sus ojos.
Los anhelos, son los que deciden autónomos que es hora de partir. Hemos esperado muchos meses a qué esta situación tome un giro drástico, sin embargo, cada día es más frustrante una espera sin justificación, sin una palabra de aliento, sin una esperanza que pudiera llegar de alguna parte 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

A la lejanía

En mí