Mayo diez
No espero el día de la biopsia, han transcurrido los días de forma natural, con las actividades normales. Sólo con pensamientos más profundos y lejanos.
El miedo y la incertidumbre me tomó por sorpresa sólo el día de la noticia; todo estaba bien, al bajar las escaleras del consultorio. Convivir como si no hubiese más noticia que no se alcanzó a llegar a atender a un paciente.
Horas más tarde... Las cosas cambiaron, la noche llegó y con ello un golpe de realidad de su mano... Y las emociones simplemente salieron saladas sin descanso. Así pasaron un par de horas en silencio y me quedé dormida.
Al día siguiente, mi cuerpo no decidió nada para él, simplemente dejó la energía para poder retomar la rutina al salir el Sol.
Y así, por arte de magia, la vida continua, hasta que sea mayo diez. Que el quirófano espere, mientras yo vivo. Hasta que llegue ese día
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