Late con lavanda
El humus que se encuentra sobre el pasillo lateral de la entrada de la actual casa de Julia, se encuentra húmedo, la lluvia vespertina ha llegado de manera inesperada. Es primavera, abril para ser exactos; sin embargo, las lluvias matutinas, nocturnas y como el día de hoy, han hecho que el frío llegue sin pausa. Julia, empero, no ha dejado de observar el reloj que pende sobre la pared de la sala.
Ha estado así desde hace varios minutos, escuchando un silencio que le recuerda que la escena que acaba de vivir hace un par de horas, es demasiado conocida para ella. Tan conocida que considera quizá evitar seguir pensando en ello. Pero es imposible, las sensaciones inundan su torrente y le dejan sin energía para moverse. Se pregunta sin consideración:
- Es que quizá tengo ganas de llorar-
- No, le respondo desde dentro-
Sólo es cansancio, ya has hablado sobre este tema en repetidas ocasiones y no ha sido diferente.
Si tan solo las agujas del reloj regresaran al principio de algún día diferente a hoy, dónde es donde comienza todo?
Dónde se debió virar sin tiento para que esta historia cobrara un color más sólido, más fresco?
Ésas cosas no se saben, se deben olvidar; sólo tomar un late con lavanda y continuar.
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