Una camisa para ti

 Es tarde y la tienda departamental está por cerrar, está lloviendo y la noche se ha tornado fresca por primera vez en varios días. Julia había dejado algunos pendientes para el día de hoy y la prisa estaba por llegar a sus días.

En uno de los pasillos asomaba una textura algo conocida para el tacto de Julia, su piel no ha olvidado la sensación que tenía una camisa de manga corta en tono negro de él. Se detuvo de pronto y los días regresaron a ella de golpe. Su hija mayor le dijo:

- Es idéntica a una camisa que usaba Enrique, ¿no ma? - susurró entre la melodía de violines que tocaba un joven en la parte externa de la tienda.

Julia asintió con la cabeza.

- Sabes, ahora recuerdo que en ese tiempo me enfermaba muchísimo y una vez Enrique me llevó comida a casa, mientras tú trabajabas- 

Se quedaron  quietas por un momento.

En ese instante, Julia dejó por un momento la historia que se había contado sobre la ruptura con aquel amor. Retomó en su memoria, las veces que Enrique las recogió de la escuela, sí, a sus dos hijas.

Quizá por ello Julia no podía creer que Enrique no se iba de su hogar y por fin unieran sus vidas para siempre.

Julia empezó a recapitular algunos aspectos de su temperamento desesperado y así en medio del bullicio, quizá se paró en otro lado del escenario y comenzó a ver muchos de los errores que ella había cometido en la relación. Su falta de paciencia, el creer que él no la había amado; cuando quizá la historia tuvo otros matices totalmente diferentes que ella no percibió.

Se sintió culpable aquella noche lloviosa. 

¿Y si los aprendizajes que ahora tiene los hubiera tenido en aquel tiempo, la historia habría sido diferente?

¿Si de todos modos se hubieran terminado alejándose pero no de la forma en la que lo hicieron y él no la odiara tanto?

Creo que seguirá habiendo preguntas sin contestar. Y aunque Julia logra tener la cabeza centrada en sus días y en la gente que ama; los recuerdos de Enrique no quieren morir. 

Y por esa noche de tormenta, está bien, que lleguen esos pensamientos para poder acomodar el pasado de la mejor  forma, quizá más justa para quien decidió no estar y no volver. Así que se queden las cosas por hoy para Julia. Con un -perdón- en el pecho que no será escuchado por nadie ya.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mientras te olvido

Te beso