Quedarse sin intentos

 Julia estuvo a dos semáforos de mandar un audio de disculpas añejas, de palabras que seguramente Enrique ya no desea escuchar o que ya no le encontraría ningún sentido. 

Por qué disculparse después de tanto tiempo, después de tanto olvido. 

Acaso no tiene ya cordura? O quizá si la tuvo y ahora la está perdiendo?

Esto ya no tendría caso alguno, también para mí. Han pasado muchos años, han sobrevivido pocas historias para Julia y seguramente para Enrique ninguna. No tiene caso ya.

Es necesario que todos las luces se tiñan de verde y dejen sin oportunidad a Julia de activar el dictado en el dispositivo de su camioneta, es necesario llegar al consultorio y revolver la emoción que escucha con la suya, para que si le quedase algún intento, aunque sea mínimo, se aniquile por completo.

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