Hablarnos suave

Los árboles están desesperados hoy, el camino es el mismo que no había querido transitar, por miedo a recordarte en cada curva. Es un trayecto de menos de quince minutos y en cada cruce o rotonda, me hablas suave.

Así es, es imposible desaparecerte aún pasado el tiempo, los días o los meses; la entrañas no permiten dejarte sentado en algún espacio seguro a tu recuerdo. Quisiera dejarte sostenido de los peñascos que se observan a lo lejos entre tanto verde. Desearía, si tú también lo quisieras; hablarnos de -de frente-, sin detenernos; decirnos lo que hemos callado y escondido entre el orgullo y el olvido. Así, con calma y en secreto.

Yo te diría, que, no te has ido; te fuiste solo, sin ti. Te quedaste desde hace un tiempo, frío y ausente, pero aquí; observando cada día de mis días, cada añoranza mía, cada memoria imposible de desalojar. Sigues estando en mi piel, en mi oído, en mis labios.

Pero tengo que seguir avanzando, el camino se termina en unos metros y tú te quedas nuevamente ahí.

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